"Todo lo que te han dicho es mentira"
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domingo, 13 de julio de 2008

De canales, católicos y canales-católicos,

Por Elvis Mariano (Gato Negro)


"Pocos minutos antes de que el programa “Gigantes con Vivi” del día 12 de abril comenzara, alrededor de 20 personas, seguíamos de pie cerca del mesón de recepción de Canal 13. ¿El motivo? La capacidad del estudio había sido rebasada"

Enojados y cansados, esperábamos respuestas esperanzados en la promesa del guardia de seguridad que nos dijo que “alguien tendría que venir” y que, lamentablemente, no es lo mismo que “alguien va a venir".

Pasaban los minutos y nadie salía a contestar nuestras preguntas y, aunque nos manteníamos aún cuerdos y ordenados, la paciencia comenzaba a acabarse en las filas de personas que habían tenido que recorrer grandes distancias para legar a los estudios del “canal católico”. Y las puertas de servicio se abrían y se cerraban para periodistas acreditados e invitados “mejores” que la turba a la que se le había negado el acceso. Los guardias, al otro lado del límite entre nosotros y la heredera de Kreutzberger insistían en que “no tenían la culpa”, que “el canal no era responsable”, que “seguían órdenes” y que toda la culpa –pero toda la culpa- recaía en la desorganización de la productora externa: Caos Producciones.

Y seguimos ahí esperando respuestas, viendo a los miembros de “prensa” entrar y salir con sus cámaras a placer, mientras nosotros los supuestos “invitados” seguíamos a merced de sujetos ausentes. Entonces, comenzó el verdadero “Caos”.
Alentados por la falta de respuestas, el tiempo transcurrido y los rostros de decepción que abundaban, caminamos hasta el guardia con un “ultimátum".
-Señor, sabemos que no tiene nada que ver con la producción del programa, pero si no llama a alguien que nos pueda responder por esto vamos a tener que tomar medidas.

Y otra vez nos volvió a dar el discurso de la productora externa” y la “no responsabilidad de Canal 13” en el asunto. Pero ¿Qué decía la invitación que cada uno de nosotros llevaba en el bolsillo?
Cito: La Pontificia Universidad Católica de Chile, Canal 13, tiene el agrado de invitar a Usted a presenciar su Programa ‘GIGANTES CON VIVI’ Conducido por Vivi Kreutzberger a realizarse en canal 13, ubicado en Inés Matte Urrejola 0848, Providencia – Santiago. (…) Confirmar asistencia al: 750 3300”.
Entonces la duda era, en ese momento ¿Por qué, si confirmamos nuestra asistencia al teléfono indicado y muchos hicieron una larga fila para entrar, no estábamos viendo a la Vivi? ¿Dónde entraba en juego la productora Caos que tan bien hizo gala de su nombre? ¿Y por qué no era mencionada en la entrada? ¿Cómo pudieron admitir más personas si habían superado el número de confirmaciones?

Y cuando pensábamos que todas las interrogantes quedarían en el aire y que tendríamos que volver a casa totalmente decepcionados apareció un “representante” de Caos Producciones para confirmarlo. Agolpados en donde estábamos, perdiendo la calma con la que habíamos llegado y con la que habíamos sido rechazados, nos vimos obligados a forzar un poco las cosas, pues el individuo trataba infructuosamente de buscar su credencial que “extrañamente” no aparecía. Y cansados de esperarlo, cruzamos la línea divisora y no nos detuvimos ante sus exclamaciones de “¡Seguridad! ¿Dónde está seguridad?” y a fuerza de multitud, le ofrecimos amablemente: “Usted sale a hablar o nosotros entramos. Usted elige".

El supuesto representante –que no llevaba identificación alguna y que extrañamente no quiso mencionar su nombre- dijo comprendernos, estar muy avergonzado y no compartir la decisión de no dejarnos entrar. Pero (sí, pero…), los señores de Prevención de riesgos habían dicho que más personas en el estudio podría resultar peligroso. Completamente entendible ¿Pero quién nos compensaba a nosotros el tiempo perdido, la bencina gastada, el dinero del taxi y la decepción? Al parecer, en palabras del sujeto en cuestión: “nadie”.

Entonces se lo exigimos, le pedimos respuestas y una compensación y él, nuestro “amigo productor”, se ofreció a firmar nuestras entradas para que pudiéramos entrar primeros al próximo show (probablemente dejando afuera a otras personas que estarían en nuestros zapatos en la próxima edición). Pero ¿Qué nos aseguraba que sería así? ¿Quién era él? Para nuestra sorpresa el supuesto representante resultó ser nada más que un asistente en un área indeterminada de la productora, un asistente con bastantes malas pulgas que finalmente nos remató con un “tómelo o déjenlo”. Y mientras los guardias de seguridad nos miraban sonrientes, y nuestra ira llegaba al tope de lo humano le dediqué unas hermosas palabras. Algo parecido a lo siguiente:
“Mire, caballero, a mí no me importa la bencina porque puedo pagármela, pero hay gente aquí a la que no le sobra el dinero y a la que ustedes les hicieron perder su tiempo y probablemente una alta suma para costearse un taxi. Usted no es quién para darnos ultimátum y si piensa que puede venir aquí a no responder nuestras dudas y no ofrecernos nada, si no le importa toda esta gente, es usted una escoria de persona. Con mucho respeto”. Y algo avergonzado el individuo se marchó, y no volvió a aparecer.

¿Respondió Canal 13 a su “publicidad engañosa”? ¿Asumió su error? ¿Compensó Caos Producciones a las víctimas de su irresponsabilidad? ¿Respondieron razonablemente a nuestras dudas? ¿Nos retribuyeron nuestro tiempo, bencina, dinero y expectativa?
Todas estas preguntas pueden responderse con un gran y rotundo No.
Canal 13, el canal de la Pontificia Universidad Católica, el de las campañas solidarias y la “buena onda”, jugó con nosotros cual pelotas, no se hizo responsable y dejó a un grupo de personas –muchas de las cuales no tenían grandes medios para costearse el “viajecito” al canal- con la puerta cerrada en sus narices.

Eso dice mucho más de ellos que sus campañas publicitarias. ¡Amén!

sábado, 15 de marzo de 2008

Deportivo Utilitario: Un monstruo sobre ruedas.

Por Gato Negro
“Todo comienza con un comercial exagerado en donde un gigantesco automóvil cruza un río, sube una montaña, se interna en un bosque y atropella un cervatillo. Luego te dan ganas de comprarlo y arruinarle la diversión a todos”

La ciudad por la mañana un día de semana es un ser viviente con arterias infestadas de vehículos que circulan torpemente y estancan las calles y avenidas, entre bocinas y CO2. Pero a pesar de esta visión bastante terrible de la realidad de nuestras calles, en las que los “tacos” son una realidad imperante, hay otros monstruos que asoman por ahí y que no causan más que problemas, resaltando o aumentando las dificultades para movilizarse en el Santiago de hoy: Los deportivos utilitarios.

Un deportivo utilitario es un vehículo que combina cualidades de un todoterreno y un vehículo de turismo que fue desarrollado para hacer de los viajes a parajes fuera de la ciudad, cómodos, en un vehículo con interior de lujo. Un utilitario mantiene la apariencia “ruda”, “aventurera” e “imponente” de un todoterreno, posee un interior cuidado, cómodo y lujoso, funciona bastante bien tanto en asfalto como en caminos rurales. Por no ser un todoterreno absoluto, es más liviano y consume menos gasolina que un jeep promedio, pero aún así, consume más que un automóvil común.

En naciones como Estados Unidos, extrañas alianzas subterráneas han logrado que estos vehículos sean eximidos de ciertos requisitos de relación kilómetros por litro, por lo que la aparición masiva de los deportivos utilitarios ha elevado el consumo de petróleo y ha empujado a algunos a creer necesario explotar nuevos paisajes naturales en busca del codiciado oro negro. Por ejemplo: Alaska.

Si usted es un habitante regular de la capital, se habrá dado cuenta sin mucho observar que el número de estos coches enormes ha aumentado en los últimos años y los vemos cada vez más seguido, muchas veces entorpeciendo el tráfico. Después de todo, son increíblemente inútiles, son grandes, pesados, gastadores y molestos. No permiten a los conductores que van detrás el ver los vehículos de más adelante, hacen de las maniobras para adelantar tarea difícil, causan problemas de estacionamiento y bloquean pequeñas calles entorpeciendo sobremanera el tráfico regular.

¿Cuál es la razón para tener un utilitario? Según mi parecer no es más que la consecuencia de la “pompa” y el lujo desmedido. La necesidad real de un coche así es casi inexistente y es muy poco común que una familia promedio tenga tantos miembros como para necesitar desesperadamente un vehículo tan grande. Al final de cuentas, vemos a señoras solas, sentadas en sus monstruosidades, acechando con sus vehículos a los demás automovilistas que no son o tan opulentos o tan derrochadores como ellas o ellos. Sí, el prejuicio de la “vieja cuica” en su “todoterreno” ha pasado de moda, en parte. Aún así, estos modelitos de última moda, colman la paciencia de los transeúntes y el espacio de nuestra ciudad.

Pensemos un momento ¿Para qué? ¿Cuál es el objeto de adquirir un producto así? ¿Fomentar el calentamiento global? ¿Explorar ruinas mayas que no han sido descubiertas? ¿Cruzar los muchos ríos y terrenos vírgenes que existen en medio de nuestra ciudad? ¿O simplemente demostrar a nuestros vecinos nuestro poder adquisitivo?

Les ruego a mis lectores que piensen bien si pretenden comprar un utilitario, pues de “utilitario” no tienen nada. Y si aún desean demostrar que tienen más dinero que los demás, hagan algo que llame más la atención y cause menos problemas… como un auto incrustado en diamantes.

viernes, 8 de febrero de 2008

Don Amor: Otra muestra del doble estandar de Canal 13

Por Gato Negro


"Algo pasa en este mundo "cristianizado" en el que vivimos, cosas que tal vez a simple vistas son infensivas pero violan muchas de las leyes deivinas. Don Amor, se vuelve un Don Demonio, pero vestido de Santo".

Siempre me ha parecido extraño, por ejemplo, que un estado separado de la iglesia celebre feriados con nombres religiosos, la presencia de fotografías o ilustraciones de santos y papas en edificios públicos, el exagerado poder de la elite religiosa y los nombres santos en edificios, calles y demases.

En fin, he tenido que vivir con ello, lo que no quiere decir que de vez en cuando no me tome un tiempillo para criticar dichas actitudes que me parecen ir en contra de un principio bastante antiguo de nuestra república. Pero en este caso, no son estos actos los que debo denunciar, sino la desfachatez de una institución “SANTA” que cada vez se hace más patente.

Canal 13, una señal televisiva declarada como católica ha sido responsable de contradicciones memorables. Y hoy, sigue dando de qué hablar, sosteniendo sobre sus cabezas una aureola que más bien debería de ser un par de cachitos de diablo.

He pensado a veces ¿No será que se está volviendo más pluralista y que ha dejado de lado tanta “pechoñería”? Después de todo, en la teleserie Machos había un personaje gay, en Lola un hombre se convertía en mujer y había bastantes insinuaciones extrañamente homosexuales… No, imposible, porque vuelven a aparecer los estereotipos denigrantes y los conflictos con la propaganda contra el SIDA y las posturas, sí esas consignas con que luchan contra la “indecencia”. Porque si algo he aprendido es que los católicos deben repudiar el sexo antes del matrimonio, la pastilla del día después, los anticonceptivos en general y a la homosexualidad. Eso es lo que me han dicho ellos, es lo que he visto en sus medios, en las palabras del sumo pontífice, en sus protestas por-vida y en el mundo cristianizado en el que yo mismo vivo.

Pero, algo huele mal, más mal que todo lo anterior. Al parecer, estas normas de vida “cristiana” son bastante flexibles. Me han dejado impresionado, las formas en que trabajan estas máquinas propagandísticas de la misa dominical matutina, pues extrañamente, muchas reglas no corren en algunas circunstancias especiales. Me explico, en los afiches de la teleserie Don Amor, aparecen una serie de chicas en bikini y unos galanes musculosos y tatuados. Una serie de escotes pronunciados de Carolina Arregui, unos bikinis tapando bustos inflados y chicas mostrando suficiente para ruborizar a algún santurrón decoran micros, paraderos y carteles. ¿Y cómo pasa esto? ¿Dónde quedaron las reglas? ¿Dónde quedó dios? ¿Me perdí de algo?

Resumiendo, según las normas religiosas imperantes a las que el Canal 13 (Alias Canal Católico) se ha adscrito en tantas ocasiones dictan lo siguiente: “No puedes tener sexo antes del matrimonio, no puedes protegerte contra el SIDA con anticonceptivos, no puedes tomar a la mujer por objeto ni explotar la sexualidad, a menos que seas un canal de televisión y necesites auspiciadotes”.

Doble estándar, al más puro estilo de estos Santos Mercaderes de la TV.


Fotografía: Canal 13.

viernes, 4 de enero de 2008

Punk's not dead?

Por Gato Negro

Para mí, el movimiento Punk siempre ha sido bastante llamativo. Y con llamativo no me refiero simplemente a su estética vistosa, sino también a su origen, evolución y estrecha relación con el anarquismo y la anarquía. Lamentablemente, hoy, veo que poco a poco los “verdaderos punks” están desapareciendo y han sido sustituidos por una descendencia bastarda que los devora y consume su visión convirtiéndola en todo lo contrario, un bien de mercado.

Porque hay que ser sinceros, la estética Punk está de moda. Los pantalones apretados y a cuadros, las botas militares, los mohicanos (Mohawks), los suspensotes, los colores rojo y negro, los remaches y demases abundan en las calles santiaguinas ya no solo vestidos por punks, sino también por una horda de pokemones y otras yerbas.

Es que el DIY (Do it yourfel) que los caracterizó en su momento se ha ido a la mismísima basura. Esa costumbre de tomar lo que encontraban y formarse su atuendo, su okupa, sus cosas, se fue por el caño, ahora la ropa punk viene lista, los pantalones vienen gastados y la polera viene rajada. El Neo-punk invade todo, con un sentido comercial que espantaría a los primeros punkies y los haría correr. Porque el Hardcore se ha perdido, ya no es Hardcore el que es más rudo, solo basta un jockey a lo camionero gringo y un piercing en el labio o la ceja para ser un Hardcore. Y para qué hablar de los mohicanos y los cabellos teñidos, caminando por la calle el otro día vi al menos tres chicas con el pelo rosado, lo que quiere decir que la estética punk, ideada para causar un choque, enviar un mensaje a la sociedad, se ha diluido. Ya no nos sorprende, ya no causa gracia, los punks se han vuelto parte de la masa de “subculturas” (como las llamaban en mis tiempos) o “tribus urbanas” como las llaman ahora.

¿Dónde están los verdaderos punks? ¿Qué opinan de todo esto? Me imagino que deben estar furiosos viendo como su ideal anarquista ha sido suplantado por unos muchachitos jugando a ser adolescentes, a contradecir a todos, dejando en claro que al final, son todos iguales. La individualidad, la libertad de pensamiento, la verdadera rebeldía del punk es ahora algo que te puedes comprar con un Big Mac y pasar a la siguiente ventanilla.

Creo que el punk está muriendo, y estoy bastante seguro, porque el otro día vi a una chica tiñendose el mohicano con aerosol en el metro. Un acto de vanidad tan grande, que no puede ser punk. Simplemente, no puede.



SLC Punk!
Dir: James Merendino
98 min.
Inglés, Color.
1998
[IMDb]

domingo, 16 de diciembre de 2007

Marcas Imborrables

Por Gato Negro

El tatuaje es una modificación corporal que data desde hace milenios y que aún no se ha masificado por completo en nuestro país, aunque ha habido un claro avance en las últimas décadas. A diferencia del piercing, que ha ganado mucha popularidad y se ha convertido en algo más que común entre los jóvenes de nuestra generación, el tatuaje sigue siendo algo que hay que pensárselo bien y que no todo el mundo opta por hacer.

A lo largo de la historia, muchas han sido las civilizaciones que han utilizado este arte como método de identificación personal o de encuentro con la divinidad, tanto así, que podemos rastrear los orígenes del “tattooing” en la Eurasia del período Neolítico.

Ötzi, el hombre de hielo, una momia encontrada en un glaciar entre Italia y Austria que data 3300 a.C. poseía 57 tatuajes a lo largo y ancho de su cuerpo muy bien preservado.

En la antigua China, los tatuajes eran muy populares, así como los tatuajes temporales en India, Oriente Medio y el Norte de África. Los japoneses son grandes artistas del tatuaje (o Irezumi), caracterizándose por sus diseños tradicionales, que fueron popularizados en occidente por los mafiosos Yakuza. En Europa, los celtas, pictos y germanos, entre otros, fueron descritos por los romanos como asiduos a los tatuajes así como los polinesios que tienen una gran tradición en este arte. Destacados son los samoanos por sus intrincados patrones que cubren casi completamente sus cuerpos, así como los maoríes.

Los europeos redescubrieron el arte de tatuarse a medida que sus exploraciones los llevaron a toparse con las ancestrales culturas tatuadotas. Los marineros adoptaron la costumbre alrededor de 1700, imitándola de los nativos polinesios, pero fue hasta la Primera Guerra Mundial, cuando comenzó a masificarse.

Actualmente el tatuaje es símbolo de tradición y pertenencia en las culturas que aún conservan sus ritos pretéritos (como los samoanos y maoríes), rebeldía juvenil, identificación con algún grupo específico, una marca imborrable de una época catastrófica (como en el caso de los judíos marcados en los campos de concentración), una opción conmemorativa (como aquellos que se tatúan luego de vivir alguna experiencia muy significativa en sus vidas) o simplemente una forma de ornamentación que –aunque ahora existen métodos para remediarlo- suele ser de por vida.


Si desean conocer más sobre el tatuaje hoy y enterarse del por qué muchas personas recurren a las casas de tatuajes, recomendamos el show de “People & Arts”, Miami Ink donde grandes artistas del tatuaje nos abren las puertas de su tienda en un reality show bastante entretenido sobre el fantástico mundo del “tattooing”.


Miami Ink
"People + Arts"
Ver sitio oficial aquí.

Un reality show de los muchos que ofrece People & Arts, de muy buena calidad y bastante entretenido. Acompaña a Ami, Chris, Kat, Garver, Darren y Yoji al interior de una de las más prestigiosas casas de tatuaje de Miami.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

La Ley de los Poderosos

Por Gato Negro


Siempre había escuchado las quejas sobre la desigualdad en Chile de forma atenta y estaba seguro que en muchso aspectos las supuesta "igualdad" era una gran farsa.
Ayer, esos planteamientos se volvieron, para mí, una realidad que fue tan cotidian que no me queda nada más que quejarme.

Todo comenzó cuando mi novia y yo nos dirigíamos, atrasados, a una reunión. Yo andaba medio despistado cosa que mezclada con mi nula orientación y mi confusión con las calles me llevó a pasarme la salida pertinente. Así que teníamos que devolvernos.

Llegamos a un cruce con luz verde y yo, un tanto dubitativo pensé en realizar lo que mi padre llamaría una "maniobra distractiva". Miré a todos lados y me pregunté si era correcto dar una vuelta en "U", pero aún no me animaba. No había letreros, no había señales de que estuviera mal, o al menos, no del todo, y cuando el automovil que iba adelante -un flamante Audi color plateado- realizó la maniobra que yo no me atrevía a efectuar las dudas se me aclararon de golpe.

El único gran inconveniente: Un carabinero parado en la entrada de un edificio que observaba con postura marcial.

¿Me hará detenerme?¿Me sacará un parte?¿Estoy cagado?¿Tengo que seguir?¿Espero hasta el próximo cruce?
Entre tantas preguntas apelé por el instinto, tomando el volante y viendo que el auto de enfrente lo había logrado sin ser molestado, di la vuelta en "U" a lo que escucho un pito y a mi polola diciendo: "¡El paco te está tocando el pito!".
Fuera de todo chiste de doble sentido (que de todas formas pasó por mi mente), no atiné a más que acelerar y perderme en el horizonte, rogando porque el "Señor Carabinero" no se haya memorizado la patente.


Llegamos a la runión, pero ahora que estoy de vuelta en mi casa, me he puesto a pensar que eso de la desigualdad es tan común como andar en la calle. No critico el hecho que me hayan tomado por infractor, pues supongo -creyendo no fallar- que los Carabineros conocen mucho más de las normas del tránsito que este humilde servidor, pero ¿Por qué a mí y no al otro?
¿No hubiese sido correcto "pitarnos" a los dos por la misma ofensa? ¿No eramos dos los que infringimos la ley? Y me pongo a pensar en las posibles razones.
Tal vez haya sido porque el otro tenía un auto más nuevo, grande, lujoso y limpio. O tal vez porque luego dobló para entrar en el mismo complejo que vigilaba el Carabinero y fue recibido por otros uniformados.

Entonces, la justicia no es tan justa como dicen, me queda más que claro.
Resulta que la ley que primó ayer no fue la Ley del transito, sino más bien la Ley de los Poderosos que como suele suceder, se pasan por la raja a todos los demás y se ríen en nuestras caras y "tocándonos el pito" sin remordimiento. Literal y figuradamente.

martes, 4 de diciembre de 2007

PSU

"Un rápido examen rectal"
Por Gato Negro

Sí, lo tengo claro. Probablemente si acabas de salir de la PSU no quieres volver a escuchar de ella hasta que den los resultados, pero aquí en Pencaso hemos decidido hacerte la vida un poco más asquerosa continuendo con el tema de la semana y alargándolo como un molesto y un tanto ruborizante examen rectal.

Un trámite rápido. Sea como sea que les haya ido mis estimados lectores, a mi parecer, la PSU se me pasó en dos segundos, dos días que creí que iban a ser eternos, pasaron volando y como que mi cerebro aún no se acostumbra esto de no sentir culpa por no estar estudiando.
Porque aunque muchos se pasaron en preuniversitario o haciendo sus ensayos por ahí, debo confesar que me quedé bastante ralajado echado sobre mi cola esperando a que llegara el "fatídico" día.
El día D no fue gran cosa en realidad, sí, casi me meo en mis pantalones tres veces antes de entrar, pero ya sentado y con la parafernalia de las instrucciones habilmente relatadas por una flaca viejecita, ya no había vuelta atrás y los nervios se convirtieron en ganas de cagarme de la risa.
Nada de cosas locas, nada de bombas nuecleares ni cosas por el estilo. Todo fue un trámite rápido en el que nos jugábamos el próximo año. Tal vez algunos pensaron que el destino de la humanidad estaba en sus hombros o que esta era la oportunidad de patearle el trasero a los profesores que año tras año les decían que no valían un céntimo.

Como sea que se hayan sentado en los incómods pupitres estos dos días, solo queda esperar, esperar los resultados y pedirle al viejito un feliz navidad y un próspero año nuevo.

Muy felices resultados y felices fiestas.


Envíanos tu experiancia extrema PSU a pencamail@pencaso.tk

lunes, 12 de noviembre de 2007

Ejército Zombie

Por Gato Negro
Hace un tiempo una noticia me sobresaltó de sobremanera. "Ganaste el sorteo!", me dijeron y yo no tenía idea a lo que se referían.

Nunca he tenido suerte en los juegos de azar, la última vez que juegué al Kino gané absolutamente nada -de hecho, fue una derrota bastante patética- y las rifas suelen ser más por compromiso que por otra cosa. Digamos que la dama suerte no es muy amiga mía.
Pero por lo que el teléfono me contaba, esta vez yo era un ganador, había ganado un sorteo: el sorteo del Servicio Militar Obligatorio.


Y empecé a colapsar, me inventé razones por las que no terminaría engrosando las filas de ese bello ejército zombie, de esos muchachos rapados vestidos de verde, pero ninguna era válida. ¿Salud física?, no, soy gordo y fumador pero eso no te quita a los milicos de encima. ¿Salud Mental?, tampoco, puede que esté algo desequilibrado, pero la depresión se fue hace tiempo de mi vida. No estoy casado, no soy sustento familiar y no tengo parientes que hayan sido azotados por los crímenes de la dictadura. Casi me hago Testigo de Jehova, porque oí que ellos no hacen el servicio, pero mi arraigado ateísmo me lo impidió.

Así que ahí me quedé yo, solito y temiendo en convertirme en un zombie al servicio de una patria que no necesita ser defendido. Porque seamos honestos, el último conflicto armado de Chile fue en 1884 y durante el casi enfrentamiento con Argentina en 1978, estabamos muertos de miedo con un ejército deficiente en casi todo sentido. Y ¿Qué podrái suceder? ¿Guerra con Bolivia por la salida al mar? ¿Guerra con Perú por nuestra creciente xenofobia? ¿Invasión estadounidense? ¿La segunda venida del Mesias?
Por favor, seamos realistas, los ejércitos están volviéndose inútiles en zonas pacíficas como esta, son solo símbolo de soberanía y pérdida de fondos estatales. Son el emblema de algo que fue y que ahora no nos salvaría del verdadero peligro: El Imperialismo creciente del hemisferio norte.


Y ¿Qué hacen los zombies?
Se dedican a proteger sus propios complejos militares, sus piscinas y sus condominios, sus bases y sus vehículos de guerra. Se entrenana para conflictos que no ocurren ni ocurrirán, se divierten en fiestas para militares, con sus hospitales para militares y sus casas para militares en complejos para militares protegidos por militares.

Por esta razón, yo no quería formar parte de un ejército de zombies, no quiero aprender a matar gente sin sentido (si es que matar llegase a tener algún sentido alguna vez), no quiero lamerle las botas a nadie, ni ser gritoniado pro un zombie decrépito y enojón, no quiero ser un casi-nazi, no quería que los zombies me cortaran el pelo y me comieran el cerebro para convertirme en uno de ellos, no quiero ser zombie. NO QUIERO SER ZOMBIEEEEEEEEE!!!!

Actualmente, tengo mis papeles al día y al terminar mi carrera tendré que prestar servicios a las Fuerzas Armadas. ¿Cómo un cineasta podría ayudar al ejercito?
Me imagino que con una buena película de zombies.




Zombie Self Defense Force (2006)
Zonbi Jieitai
Dir: Naoyuki Tomomatsu
Japonés, Color.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Semana Santa: Mi huevito vacacional

Por Junio



Queridos lectores y no tan queridos asiduos esporádicos: ¡Empezó cuaresma!
Cuarenta días de escuchar a nuestras abuelitas contar aquellas lejanas historias donde ellas, tan beatas todas, no podían ni escuchar radio.

Cuarenta días donde algunos se acuerdan que son católicos, otros se acuerdan de comprar carne con anticipación, del carrete en la playa, del fin de semana largo y un descansito piola.

Y, quizás lo más importante (aunque intenten negarlo), cuarenta días contaditos para un fin de semana largo bien merecido. ¿Bien merecido?

Y es que no podemos dejar de asociar Semana Santa con fin de semana largo, con vagar, con las idas a la playa, con los carretes, con hacer maletas y unas escapadas bastante efímeras de los deberes.

Tampoco podríamos negarnos, para no aguar los ánimos festivos, claro, a un par de huevitos y conejitos de chocolate que serían un ticket express a los Domingos de Resurrección de nuestra infancia.

Para el chileno es así. No somos un pueblo de expiar culpas, de ir a llorarle al Cristo en la cruz ni de golpearnos el pecho. Por el contrario, somos de buscar la excusa para la celebración, para el chacoteo, para tirar la talla y meter la comida en medio. Cabría también acotar que, heredando la cultura ganadera Latinoamericana somos Carnívoros de “tomo y lomo”.

Y ese es nuestro gran pecado. Esa es nuestra gran culpa para esta cuaresma: pasarlo bien, relajarnos, olvidarnos de las restricciones, dormirse viendo las películas de Don Jechu que dan en la Red y comerse los huevitos de chocolate del hermano chico.

Disfruten, entonces, muéranse el Viernes y olvídense hasta que tengamos que, lateramente, Resucitar el Domingo y ponernos a hacer una cuaresma personal para las vacas de invierno.

lunes, 4 de junio de 2007

Gente Gente Gente

Por Vainilla


¿Han notado que hay gente que parece que conociéramos desde siempre? Como cuando vemos a alguien y pensamos “Yo lo conozco de alguna parte”. Y especulamos sobre ellos, el amigo de un amigo, o el hermano del amigo de mi primo, o la vecina de compañera del colegio en el que estaba en 2° básico, y cosas así…

Bueno, de esas personas, hay unas que son aun más importantes. La gente que te marca, que es muy muy especial y difícilmente sabe tu nombre, o te ha saludado alguna vez, y si lo ha hecho es por cortesía más que por gusto, o al menos eso nos hace creer.

Existe una niña, no sé su nombre, pero podría decir muchas cosas de ella, como cuál es su color favorito, quién es su mejor amiga, dónde suelo verla y cosas cómo esa. Ella, debe tener la mitad de mi edad, quizás menos, pero ni yo sospechaba lo entretenido que puede ser para mí verla jugar en los recreos, o sonreír cuando le cedo mi lugar en el espejo del baño.
Hace algunos días, mientras esperaba en la biblioteca, la vi acercarse, pasó junto a mí y me ignoró. Me di cuenta entonces (sí, sólo entonces), que no sabe nada de mí, que ni siquiera debe reconocer mi rostro, y me dieron ganas de decirle que tiene una vida genial y que cuando se ríe y sigue siendo niña, y no trata de verse mayor como sus compañeras, entonces me hace feliz. Y después pensé que quizás yo haga feliz a alguien también, quizás también hay alguien que me mira y piensa que lo puedo hacer feliz, y pensé en todas las personas que pueden haberme visto y pensado que me conocían de alguna parte, pensé en el chico que nunca pensé que me hablaría cuando era pequeña y hoy es mi mejor amigo, pensé en la gente que veo a diario y no conozco, pensé en cuánta gente sabe mi nombre, ha estado en mi casa, conoce a mi familia y sabe mucho menos de mí que la gente que sólo me ve a veces, esa gente que no saludo porque no conozco. Y pensé, entonces, en la gente que he conocido últimamente, en la gente que me ha dejado de hablar, pensé en lo lindo que es tener nuevos amigos para decirles que los necesitas sin tener miedo de parecer cursi, y lo difícil que se me hace decirle a alguien que me importa, lo extraño que es que la gente piense que la odio, cuando en verdad, los necesito mucho, o pienso mucho en ellos, o a ratos, me encuentro observándolos, y pensando en lo afortunada que soy de conocerlos. Pensé en mis amigas y en las tonteras que hacemos juntas, y en lo mucho que las necesito y en que nunca se los digo. Pensé en los chicos que me han gustado, en lo tonta que parezco cuando me pongo nerviosa por su culpa, en lo simple que es hacerme feliz, en lo complicada que me pongo cuando se trata de serlo.
También creí haber encontrado la respuesta al asunto que me ocupa desde hace unos días, y es que uno suele pensar que tiene la vida resuelta, o al menos estará tranquilo por un rato y es entonces cuando más se complica. Me di cuenta que hay tantas cosas de las que no me he enterado, tanta gente como yo que no se atreve a decir lo que siente, y tanta gente (como yo también) que dice cosas que piensa que no debería decir, y luego pierde tiempo lamentándose, cuando en el fondo, hace a todos más felices con eso. Y pensé entonces, que si logro hacer feliz a alguien, aunque sea una sola personita chiquitita chiquitita, pues entonces podré sentirme especial, y creí que todas las personas a las que me descubrí observando a ratos son especiales, porque me hacen feliz. Porque aunque no se den cuenta, son lo que mucha otra gente quisiera ser; son, lo que yo quisiera que la gente viera en mí.

Hoy, mientras observaba a la niña de nuevo, pensé que es genial que haya gente tan importante que el solo hecho de mencionárselo nos da risa y se ve muy lejano, casi imposible, y que es genial que a ellos les pase lo mismo, y que cuando pensamos que las cosas deben ser calladas, es entonces cuando se dicen, y las palabras son torpes, y hacen tambalear todas las decisiones que hemos tomado después de pensar largamente (demasiado, a veces), son cosas que por insignificantes que parezcan nos hacen sentir pequeñitos, indefensos, con ganas de escondernos bajo la cama y esperar a que las cosas se calmen, y eso hacemos, esperamos. Y al final nos da risa y nos sentimos un poco menos solos, y a veces, hasta nos hacen pensar que podríamos pasar el resto de nuestras vidas conversando con alguien así, que hemos encontrado a alguien a quien gritarle cuando el mundo conspira contra nosotros y culparlo cuando hemos tenido el peor día de nuestras vidas, porque es la única persona que entendería que lo único que pedimos es que se rían de nuestras pataletas y nos abracen y nos digan que todo va a salir bien.

Ahora pienso que no me gustaría que la vida pareciera como antes, resuelta y tranquila, sólo pediría que mi vida fuese como la de un cuento de niños, no con hadas ni príncipes azules, sino, con un final feliz.
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sábado, 7 de abril de 2007

La Vida es y no es película

Por Gato Negro



¡Oh, mis estimados lectores! No, no es que los tuviéramos olvidados, sino más bien ha sido un reequilibrio de tareas y horarios que nos tiene un poco locos. Muchas cosas pasan por este lado de la pantalla y es tiempo de que nuevamente las compartamos con el universo de pencas que se ha empezado a aglomerar en torno a esta web.

Voy a lo mío.
Pasó hace unos días, luego de un contundente almuerzo en Elkika, nos sentamos con unos amigos en una banca, cerca de una esquina a bajar los sándwiches y a fermentar la cerveza. Fue entonces cuando la rutina que poco a poce se desvanecía aquél sábado después de una apestosa semana, salía corriendo y daba alaridos.

Todo se detuvo, un par de carabineros motorizados se estacionaron en esa esquina a la sombra de un par de edificios. Los acompañaban un dúo de guardias municipales y la cosa prometía ser un festín digno de película de acción.

Me explico. Uno de los “pacos” (y lo digo amablemente) se paró frente al kiosco que nos separaba de la calle y rígido –como guardia del Palacio de Buckingham- se quedó estático mirando el horizonte y hablando de cuando en cuando por radio. Al otro lado de la calle, un guardia municipal esperaba en una farmacia abierta, mientras otro señor carabinero estaba apoyado sobre la pared en la misma posición de su colega.

Entonces la adrenalina empezó a gestar todas esas visiones imaginarias en las que ves correr a un sujeto y a la policía, en una volada de película gringa, persiguiéndolo pistola en mano. Estábamos expectantes.

El clima tenso se elevó cuando el paco más cercano a nosotros desabotonó la funda de su arma y colocó disimuladamente su mano sobre ella. El dedo estaba sobre el gatillo, pero la pistola no salía. En ese momento todos sabíamos (incluyendo la viejita sentada en el otro banco) que “ALGO” iba a pasar.

Entonces esperamos.
Esperamos y esperamos.

Pero nada. Pasó un buen rato y las escenas de aquella película de acción con Tom Cruise, Vin Diesel y Denzel Washington se veían cada vez más lejanas.

De un momento a otro, los pacos hablaron por radio, se hicieron señas y subieron a sus motos. Y así se marcharon, dejándonos a todo un sentimiento de insatisfacción tremendo.

¿Qué pasó? Ahí se acabó la película. No, no era eso. La vida es y no es película.

La mayor parte de las veces: No lo es.




Dato Gastronómico:
Elkika Ilmenau
Sándwiches enromes y a un buen precio.

Hernando de Aguirre 43, Providencia.

viernes, 2 de marzo de 2007

Chaito Vacaciones

Por El Editor


Y hola rutina.

¿Qué más se puede decir, mis queridos lectores? Hay que aceptarlo de una vez, antes de que nos atrape por sorpresa y quedemos en ese letárgico y molesto shock del que es capturado sin esperarlo.
Las vacaciones terminan si es que no lo han hecho ya y todo lo que nos queda es ese recuerdo del momento en el que podíamos estar tirados sobre la cama mirando el techo, sin preocuparnos de nada (salvo respirar e ir al baño).

Y volvemos a lo de siempre, a las mismas calles recorridas una y otra vez, al mismo cielo, a las mismas casa, la mis ropa o el mismo uniforme, las mismas caras y lo mismo mismo.

Que tediosos suena ¿No?
Pues así es, nada que protestar, se viene y es inevitable.

Querámoslo o no, tendremos que volver a ese lugar detestable donde estudiamos o trabajamos y sentarnos cerca de esos malditos colegas/compañeros para mirarlos con la repetida cara de odio que ya se nos hará familiar otra vez.

“Pero no todo está perdido”, como diría aquella mamona canción de Jorge Drexler que se veía en los créditos de esa película. Habrá que sabe hacerse de energía, de buscar eso que nos estimula a caminar hasta la casa, de poder mirar esas mismas casas de mierda y pensar en algún detalle que nos salve de la monotonía.

¡No se dejen atrapar! Vamos lectores, que algo hay allá afuera, entre toda esa mugre que pasa una y otra vez como el fondo de las escenas de los Picapiedras que puede inspirarnos a levantar un poco la vista y resistir.

¡Resistan!
De eso se trata, porque por muy asquerosa que se vuelva la rutina, siempre habrá un grato momento de esparcimiento en el que podremos volver a las playas o donde cresta hayan ido y simplemente… disfrutar.

Enjoy!

Mi pronta vida frenética

Por Junio



A muchos se les acabaron las vacaciones el miércoles pasado, otros tantos no pasaran el lunes. Y de aquí al doce de marzo seremos 1.476.371 escolares haciendo quien sabe que cosa en clases.

Lamentablemente, yo si sé que estaré haciendo cuando entre a clases: preparándome para intentar entrar a la Universidad. No solo eso, si no probando, entre preuniversitario, ensayos, charlas y despedidas de cuarto medio lo que probablemente será mi vida en casi exactamente un año. Y la verdad no es que no me emocione, al contrario, me tiene algo asqueado el colegio y un cambio me vendría muy bien, pero de mi cabeza no puedo sacar la idea de una montaña rusa.

Imaginen entonces que toda su educación básica y secundaria es ir en subida, lentamente, con ansiedad por el próximo tramo y que el salir del colegio los tira, sin asco, a una especie de caída libre con rieles. De pronto eres grande, y de ti se espera que seas un profesional, que tengas un cartón de algo en algún lugar, que luego trabajes, tengas familia y sientes cabeza. En algunos casos hasta se esperara que seas exitoso. A mi simplemente me da nauseas. Claro que no me da nauseas por ser un tipo antisistema que le da lo mismo la sociedad, si no por que, por de pronto, son demasiadas cosas.

Entonces, traduciendo un poco, en más o menos 12 meses comenzará mi vida frenética. Mi vida apurada, de gente grande, de futuro profesional y luego de futuro jubilado. Díganme trágico, dramático, mamón, no sé. Simplemente encuentren a un universitario que no extrañe el colegio, o al menos algo de él, y se acordaran de mí.

Y uno que pensaba que en unos días sólo se acababan las vacaciones, ja.


10 cosas para romper la rutina

Por Gato Negro


¿Pencaso te Auto-Ayuda?

Sí, sé que muchos estarán al borde de la autoeliminación luego de leer la editorial. Pero no podemos mentirnos diciendo que la rutina es divertida o que vamos a disfrutar cada día del año. Eso es para libros de autoayuda.

Pero bueno, tampoco podemos dejarnos morir. Y como me dijo mi polola anoche “Pencaso va a estar para hacerte más grato el año”. Así que, con la nueva revista del cable en la mano (Una de las cosas buenas de empezar marzo), me pongo a pensar en algunas cosas que podrán ser útiles para hacer de lado los pesados y tediosos días de las “no-vacaciones”.


1. Busca hechos interesantes en el camino de siempre. Hay cosas que suelen cambiar sin que nos demos cuenta. Si quieres que tu rutina cambie, busca esos detalles.

2. No hagas siempre el mismo camino. En la medida que puedas (sin demorarte muuucho más de lo acostumbrado y sin perderte en calles extrañas) trata de buscar rutas alternativas para cambiar de paisaje de vez en cuando.

3. Busca personas interesantes. Hablar con extraños no es solo para lunáticos. Hay gente que no te va a disparar por que le hables en el paradero (Aunque otros pueden molestarse).

4. La música ayuda. Un walkman, discman o lo que sea, hará de ese camino nefasto una bonita escena de película intimista. Si no hay tecnología para ayudarte, pues canta. ¿Qué importa que un montón de extraños te oiga cantar desafinados, si en tu vida van a volver a verte? (o a prestarte atención).

5. Busca un compañero. Caminar con alguien más siempre se hace más corto. Conversar de lo que sea puede ser muy útil.

6. Busca un pasatiempo. A veces vegetar no es lo mejor para pasar un rato libre. Hacer alguna cosa de interés es muy saludable. Aprovechar horas libres viendo una buena película no le hace mal a nadie.

7. Cuando llegue el otoño, el sonido de las hojas será una muy buena banda sonora. Caminar por una calle llena de hojas secas puede ser un gran momento de diversión. Busca lo entretenido de las cosas simples.

8. Muchos hechos cotidianos pueden ser alimento de la imaginación. No dejes que la tele te coma la cabeza. Yo sé que es muy entretenida, pero usar el cerebro de vez en cuanto no te matará. ¿Qué pasaría si…? Es una buena forma de pasar un rato tedioso.

9. Incentivos. ¿Qué mejor que llegar a tu casa rápido, cuando te espera un rico plato de comida?

10. Rompe esquemas. Piensa en algo novedoso o creativo. Inventa cualquier estupidez o ríe de la nada. Pasar por imbécil es mejor que ser un idiota aburrido.

Sí, no siempre se puede disfrutar de la rutina. ¿Qué se puede hacer? Pues tratar de romper con ella.

Así que no desesperen lectores, seguimos aquí escribiendo para ustedes y sus aburridos cerebros.

No todo es tan malo… ¿O sí?

martes, 13 de febrero de 2007

The time of the season?

Por Gato Negro



No sé muy bien que hacer con ésta columna en esta ocasión, debe ser porque tengo algunas cosas sin resolver en mi cabeza o porque estoy esperando todo esto del día de los enamorados.

“Is the time of the season for loving”. Evocando la canción de The Zombies, “Es el tiempo de la estación para amar”. ¿Lo es?

Seamos cuerdos por un momento, todos sabemos que se trata de una treta del consumo para que compremos regalos. Sí, eso ya está claro.

Un proverbio chino dice: “La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?”.
Y yo digo ¿Por qué esperar días como estos par decirle al otro que se le quiere?

Lo sé, es hipócrita, admito que tal vez me he perdido más de una oportunidad de decirle a mi novia que la amo. Y ahora, estoy como loco preparando algo para el día de los enamorados.

¿Por qué soy tan hueón? ¿Por qué no le he dicho que la amo y estoy esperando que llegue el día en que un montón de entes corporativos me digan que debo hacerlo?
Sí, es una soberana estupidez, y lo lamento.

Así que en mi arrepentimiento les digo, no esperan a que sea 14 de febrero para decir “te amo”. No esperen el aniversario, no esperan a que alguien les de estos consejos.

Aprovechen, díganselo ahora. ¡Ahora!


Yo ya no lo hice,
Te amo mi conejita y creo que voy a decírtelo más seguido.

No sean como este gato, mis estimados lectores, no pierdan el tiempo.
Un saludo y recuerden que cualquier día puede ser de los enamorados. Por muy cursi que suene.


Excelsior!

domingo, 11 de febrero de 2007

"Todos sabemos de qué se trata"

Por el Editor


Fechas como Navidad, Día de las Madres, Día del Padre, Día del Niño entre muchos otros “días”, son ideales para criticar la sociedad de consumo y su hijo reconocido: el “consumismo”.

En esta ocasión es el “Día de los Enamorados”, importado por los ingleses a Estados Unidos en el siglo XIX como “Día de San Valentín” y que llegó a España en el siglo XX con una clara intención de fomentar el comercio de “regalitos”.
Es así como llegamos a nuestro país en donde se celebra la unión en pareja, ya sea novios, esposos u otros, sin olvidar los presentes y las demostraciones de cariño. Pero eso ya lo sabemos.

La historia de San Valentín es poco clara, aunque muchos toman por segura aquella leyenda del “curita” que casaba a las parejas en secreto en la antigua Roma a pesar de la prohibición del emperador, aquél cuento carece de un respaldo histórico concreto. Aún así, la iglesia celebra el 14 de febrero el onomástico de Valentín, probablemente instaurando dicha celebración para quitarle importancia y hacer desaparecer la fiesta de Lupercales, un rito “pagano” un tanto alocado que homenajeaba al fauno Luperco.

En fin, volvamos a nuestra época. Queda más que claro –que así como muchas otras celebraciones- El Día de los Enamorados es una excusa para vender y comprar, alimentando ese apetito voraz que la sociedad de consumo nos ha inculcado desde tan pequeños.
Las flores, los chocolates, las tarjetas se encuentran en cada esquina y todo parece ser una muy bonita ayuda para regalarle a “esa persona” algo especial, siendo que en realidad se trata de un negocio más.

Pero aunque en Navidad critiquemos la entrega de regalos y todo el consumismo y pregonemos que lo más importante es pasarlo en familia, de todas formas nos encontramos caminando como desquiciados bajo las olas interminables de calor y entre montones de gente para encontrar el regalo ideal o simplemente para salir del paso con algún “engañito”.
Lo mismo sucede en ésta ocasión, y me considero culpable. Por mucho que odie el día de los enamorados, por mucho que odie el consumo idota al que se nos tiene acostumbrados, de todas formas me encontraré caminando (sí, como hueón) para buscar el regalo perfecto para mi novia.

Así que, evitemos el discurso regular (aunque creo que ya está dicho) y salgamos calladitos –sin que alguien nos vea- a comprar los regalitos para nuestros amores.

Saludos y mucho amor,
El Editor.

Cupido y el Día de las Charadas

Por Junio



Mal parado me pillo el 14. Muerto de calor, lleno de arena y rodeado de gente que no conozco, todos con ganas de perderse entre el alcohol y el amor rápido.

Y la verdad me sorprendió, por que aun entre toda esta gente no pude escapar de esa maldición de San Valentín. La misma soberana “huevá” que todos los años parece acosar a todos aquellos que al amor les va con poco cuidado, o que simplemente no les pega con rosado y florcitas.

Y no es el típico grito defensor del espíritu de las festividades que dice que en todo el mundo globalizado se comercializa todas las fiestas. De hecho, quien haya sido o no San Valentín me importa mas o menos lo mismo que la identidad del conejo de pascua. La verdad, con la mentalidad del chileno promedio, me sorprendería que algo no se comercializara. Es cosa de ver a los de Maggie (los caldos) que inventaron el día de la sopa. Reverenda “huevá”, pero la analogía es la misma.

Es más como una protesta contra el no poder pasar tranquilo la semana anterior y posterior al 14 sin tener que escuchar algo relacionado al amor, o la pareja, o las flores o los chocolates. No poder ir al supermercado o simplemente estar en un paradero sin tener que tragarme obligado todos los rezos y dichos sobre el cariño y el corazón que promete eternidad. Y claro esta, tener que aguantar durante todo el 14 a las parejas haciendo show, circo y tragedia cuando en realidad todo su supuesto amor no es mas que melosidades, costumbre y agitación.

En fin, corto y resumido, Quiero poder pegarle una evasión a las flechas de cupido sin tener que ser golpeado por las piedras idiotas de los publicistas del amor.

Feliz día de las charadas.

Mi amada prostituta

Por Junio



Nos terminamos acordando por obligación del amor. De cupido, de todas las estupideces relacionadas. Nos acordamos de las pololas, de las ex pololas, de los matrimonios, de los divorcios, de los abuelitos que se enamoran y de los viudos. Parece que injustamente nos acordamos de los lados bellos del amor, de esos que te forman la vida, que nos entregan las familias y que nos hacen escribir estupideces al borde del cuaderno.

Pero hoy hago una pausa. Me pongo mis mejores pintas, me echo colonia, me engomino el pelo y con mis zapatos más brillantes me voy a esos rincones de Santiago donde el amor es un negocio y punto.

Oh, mis prostitutas, mis amadas scort de barrio alto y mal terminadas putas de pobla. A todas un saludo cordial que en este día hasta el mas desentendido de los amores merecen una carta y un par de besos por los cuales nadie haya pagado.

Sinceramente,
Junio.

viernes, 2 de febrero de 2007

El Transantiago y el chileno promedio

Por Junio

Cuando me pidieron que hiciera una columna sobre el Transantiago se me vinieron muchas cosas a la mente. Pensé en el ex presidente Lagos, en la Gordi, en Zamorano, en el mimo del Metro y en el Ministro de transportes. Luego me di cuenta que dichos personajes distaban mucho de ser parte del nuevo sistema de la locomoción colectiva. Me puse a pensar en los trabajadores llegando tarde a la oficina. En los artistas callejeros que quedaron sin pega y en los estudiantes que, próximamente, terminarán por no llegar al clásico “primer día”. En fin, todo se reduce al titulo de esta columna. El Transantiago y el chileno promedio.

En cierta forma este famoso proyecto urbano nos llega a todos. Ya sea por la televisión, la radio, Internet, los “instructores” que hay en la calle repartiendo información o las representantes que visitan los colegios de la capital para dar charlas. Todos estamos familiarizados con los micro-buses que, por coloridos, empezaron por llamar nuestra atención y terminaron por confundirnos. Y con las micros multicolor llegan los mapas multicolor. Y con los mapas multicolor nos visitan los instructores en la calle que, por jóvenes o por chilenos, tampoco entienden mucho. Y al final del mapita colorido, de los comerciales de Zamorano y los discursos de una mejor movilización nos queda un proyecto buena onda que parece enamorar los ojos antes que lo expedito; paraderos que más que paraderos parecen arte moderno y que, para poca sorpresa de aquellos que frecuentan el metro, también se llueven; supuestas nuevas flotas de micros europeas que terminan siendo unas pocas por el resto de micros amarillas que se camuflan con las orugas; y, por supuesto, nos queda el caos y la confusión donde, al parecer, los únicos que sabrán que micro tomar son los mismos que no toman micros; los huevones que idearon el Transantiago que, coincidentemente, distan mucho de ser el chileno promedio.

martes, 30 de enero de 2007

El Rostro golpeable de Transantiago

El Editor

Se viene el Transantiago mis amigos y se viene con todo. Debo sacar a relucir que éste nuevo y “lindo” sistema ya me ha decepcionado unas cuantas veces. Primero porque arruinaron el viejo truco del “escolar sin pase”, luego fueron esos incómodos asientos de plástico.

Ahora, con la rápida entrada de estas “micros del futuro” somos los escolares los que pagamos –nuevamente- las consecuencias. ¡Felices clases, colegas! Me toca entrar la primera semana de marzo, y no la segunda como acostumbraba, a otros –con peor suerte- les toca entrar más tarde a cambio de una bella semana de vacaciones de invierno.
Con esto, solo me queda decir: “Que mierda”.
El plan maestro del transporte público aún no empieza y ya nos está “cagando la onda”.

Y los problemas siguen apareciendo. Desde el chascarro de las micros que no pasaban por los pasos bajo nivel, a los intricados planos y rutas, pasando por los “nuevos” y ya destrozados paraderos y las micros amarillas disfrazadas.
¿Más sorpresas?

¿Qué está pasando?
La vieja costumbre de hacer todo rapidito y fácil está jugando en contra de las cabezas del “Tranchantiago”. ¿O será que las cabezas dejaron todo en manos de otros?

¿Alguna vez han escuchado eso de que “cien monos con cien máquinas de escribir pueden lograr a Shakespeare”? Al parecer algunos monos se escaparon y se pusieron a trabajar para el gobierno y los privados beneficiados con ésta campaña.
¿A quién se le ocurrió la brillante idea de poner a Zamorano como el “rostro golpeable del Transantiago”? ¿Zamorano toma micro? ¿Zamorano habla bien? ¿Zamorano tiene pinta? Sí, deben ser esos monos, otra vez.

Una pena tras otra, eso sucede cuando se cumplen plazos “mulas”, y las promesas se terminan a medias. Eso pasa cuando nos creemos “los jaguares de Latinoamérica” y tropezamos una y otra vez con esa misma piedra que nos hace ser los “kiltros de la esquina”.

Dejémonos de payasadas, el bicentenario se nos viene encima, al parecer hay que tener todo listo y rápido. Pero será mejor que funcione bien, o la celebración de los doscientos años va a ser otra promesa “trucha”.